UNA “GOTA DE SALUD”, UNA EXPERIENCIA VITAL!

Sábado 10 de noviembre de 2018. 02:00 hs a.m.

Suena la diana (más bien la alarma despertadora del celular), cuerpito arriba y a comenzar la interesante jornada. A las 03:00 llego a la casa de la colega Analía Iglesias, directora de la farmacia del grupo, tomamos un café y a las 03:20 pasa a buscarnos otra integrante del grupo y partimos hacia la casa de la doctora Susana Roldán, jefa y alma mater de la ONG. Tal vez quepa destacar que la condición de la doctora es, dada su edad, su actitud y su perfil, bastante modesta. Hace un tiempo trabajaba en una empresa de emergencias médicas y ahora venía de hacer guardias en un hospital de un pueblo a 200 km de Córdoba. Pero vale acotar que viene realizando este trabajo hace más de 15 años. Empezó ¡ella sola! a hacer esto y desde hace nueve años que formó la agrupación.

Perdonen si soy demasiado descriptivo, pero la magnitud de lo que conocí bien vale algún exceso de narración.

A las 04:15 hs a.m. partimos en 9 vehículos colmados de medicamentos, víveres, elementos necesarios para la tarea y con 31 voluntarios a bordo: 10 médicos, 3 odontólogas, 2 nutricionistas, 3 farmacéuticos, 1 enfermera, 1 arquitecta y una de sociales que atienden la mesa de entradas y el resto conduciendo los vehículos que aportan y actuando como personal de apoyo.

A las 06:00 hs a.m. hicimos una parada en Capilla del Monte y a eso de las 09:00 hs a.m. llegamos al primer paraje, San Nicolás.

El círculo azul en el mapa indica el lugar aproximado a unos 220 km de Córdoba capital.

El primer paraje al que fuimos se llama San Nicolás. A poco de llegar quedó evidenciada la experiencia de 9 años de hacer este trabajo. Se descargaron los vehículos y se montaron los consultorios médicos, odontológicos, farmacia y la “secretaría” o mesa de admisión. Esta última debajo de un árbol en el patio. Cada uno sabía correctamente el rol que tenía en el equipo, por lo cual en pocos minutos quedó el escenario completamente operativo.

 

 

Las dos secretarias recibían a los pacientes, los cuales ya están perfectamente identificados con su historia clínica y cada uno tiene su ficha personal.

 

 

 

 

 

 

No sé muy bien de quién era el recinto donde atendimos, pero era precario.

 

 

 

 

 

 

 

La Farmacia se armó al aire libre. La jefa de ella es la colega Analía Iglesias, una muchacha con un entusiasmo y un vigor impresionante y la otra colega farmacéutica Ivonne Fernandorena. Hay más farmacéuticos que se van rotando en los distintos viajes.

 

Cuando el sol empezaba a llegar al cenit, intentamos armar el gazebo que le donamos desde FSFA pero el viento nos persuadió de que no se continuara con esta tarea pués, de lo contrario, quedaría destruido. De modo que pasamos los medicamentos a la sombra y continuamos trabajando.

Tres odontólogas integraban el equipo, de las cuales una había viajado en avión desde Buenos Aires para trabajar. Era la segunda vez que lo hacía.

Se instaló un “Consultorio externo”, bajo techo y a la par del horno de adobe, dentro del cual dormía plácidamente un perro que parecía un galgo pero creo que era solamente un perro flaco y muerto de hambre.

Cerca del mediodía, terminamos la actividad y fuimos al segundo paraje, llamado Cachiyuyo. La sala de admisión debajo de un algarrobo, aunque en este lugar la farmacia tenía un espacio donde albergarla en  interior. Cuando tienen disponibilidad, a los crónicos, les dejan medicación para tres meses de modo que les alcance hasta el próximo recorrido

Nuevamente se montaron los consultorios médicos y odontológicos.

El señor mayor de esta imagen tiene ochenta años, es un adinerado hombre de Córdoba y uno de los más fieles colaboradores, es uno de los que aportan su vehículo. Y aun siendo octogenario se bancó el cálido abrazo de la naturaleza con los 43° de temperatura con que nos obsequió.

 

Cabe destacar que, además de salud, este equipo lleva donaciones de ropa y de alimentos.

Lo de alimentos merece un comentario particular:

En la imagen de la izquierda están las cajas preparadas, personalizadas. En la de la izquierda el código ER46 indica el paraje y el grupo familiar. En la etiqueta se puede ver la constitución del grupo familiar (4A3N), cuatro adultos y 3 niños y el detalle de su contenido proporcional al tamaño de la familia. La condición para la entrega es que vaya algún miembro a una consulta médica y odontológica, aunque sea solamente preventiva.

 

Cerca del final de la jornada, tras un breve descanso y la toma de unas imágenes, felices por la labor desarrollada, nos tomamos una foto grupal y emprendimos el regreso a Córdoba, adonde llegamos a eso de las 22 hs.

                                        Foto del equipo completo menos uno, que es el que sacó la foto.

 

Resumiendo: La experiencia fue maravillosa, el grupo impecable, la entidad tiene una trayectoria y una continuidad tremenda, es nuestra convicción que son merecedores de todo el apoyo que pueda brindarles FSFA.